ojalá

Ojalá fuera cierto que la práctica regular de la meditación y de la oración garantizaran la ecuanimidad, pero eso no sucede en mi caso. Comencé a practicar la meditación en 1977 y desde entonces medito, rezo, estudio y enseño, y todavía algunas veces me siento enfadada o preocupada o impaciente o asustada.

La serenidad no se establece de una vez para siempre. La vida es una serie sucesiva de circunstancias cambiantes ante las cuales los seres humanos estamos llamados a ofrecer una respuesta. Lo que Buda nos enseñó es que podemos responder a ellas con felicidad.

bvbvbvbvbvbvbvbvbvbvbvbvbvbvbvbbvbvbvbbvbvbvbvbvbvbvba Sylvia Boorstein

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