una imagen muerta

Si vamos caminando por la calle y no vamos nombrando nada, no hay pensamiento. Pasamos por delante de casas, árboles, vallas o lo que esté en la calle. Todo se registra inmediatamente. No tenemos que nombrar cada cosa individual.

Sólo detente y cuestiona. Echa un vistazo a lo que hemos creído que somos. ¡El pensamiento no puede por sí mismo hacer nada! ¡Porque el pensamiento “yo veo”, no puede ver! ¡El pensamiento “yo oigo”, no puede oír! ¡El pensamiento “yo soy consciente”, no puede ser consciente! Pero hay el ver, hay el oír, y hay conciencia. ¡Está aconteciendo ahora mismo! El ver por sí mismo no puede conceptualizar. No puede decir “yo estoy viendo esto”. Tampoco el oír puede decir “yo estoy oyendo esto”. Es solamente puro ver y puro oír. Es la mente la que conceptualiza, y para ello debe referirse a algún recuerdo del pasado para obtener un nombre. La mente o el “yo”, el pensamiento que tengo de mí mismo, es el pasado; y el pasado está muerto… Ese centro al que constantemente nos referimos o en el que creemos es una imagen muerta.

Sailor Bob Adamson

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