espejo

El espejo refleja con absoluta fidelidad lo que es. No dice “esto lo reflejo y esto no”. No tiene preferencias. No aprueba ni desaprueba. El espejo no retiene. No dice “esto me gusta,  me lo quedo”. No acumula. Se limita a reflejar. No está pendiente de lo que va a venir a reflejarse ni persigue lo que ha salido de su campo. Refleja aquí y ahora lo que hay o no hay. Si no hay nada para reflejar, permanece imperturbable. No acumula y por eso siempre está nuevo y puede seguir reflejando. Si conservase todo lo que refleja, ¿qué podría reflejar o cómo? Si un espejo tuviera alma, sería perfecto.

Ramiro Calle   Zen contado con sencillez (Maeva)

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