aquel hombre estaba vacío

En uno de sus libros, Natalie Goldberg cuenta cómo pretendía convencer a Katagiri Roshi para que la dejara asistir a un curso, aunque no podía acudir a la charla de los lunes. Pasó  horas planeando cómo hacerlo, hasta que pudo entrevistarse con el maestro:

Comencé a recitar mis tácticas cuidadosamente planeadas. Seguí hablando hasta que terminé. Finalmente, él me miró.

-¿Qué quieres?

-Quiero asistir al período de prácticas, pero los lunes por la noche tengo trabajo y no puedo venir.

-Daré la charla los martes por la noche.

-¡No puede hacer eso! -exclamé sobresaltada.

-¿Por qué no? ¿No has dicho que no puedes venir los lunes?

-Así es.

Él abrió su agenda:

-Sí, puedo darla los martes.

Me marché desconcertada… Aquel hombre estaba vacío. Roshi estaba vacío. No era mejor o peor que yo, no era maestro de zen. Sin tiempo, no era el pasado dictando el presente. En aquel momento venía de la nada. No tenía identidad.

.

.

.

 

Anuncios
Esta entrada fue publicada en zen meditación y etiquetada , , , . Guarda el enlace permanente.