haciendo cola

El sábado, cuando llegué a la caja del híper, había una cola de unas doce personas, con los carros bastante llenos. Después de estar un momento contrariado y aburrido, me di cuenta de que en aquel momento mi vida era la cola del híper, y que podía decidir vivirlo de otra manera.

Así que dejé de prestar atención a las cosas que no dependían de mí (la organización del establecimiento, las decisiones de compra de otras personas) y presté atención a lo que sí podía hacer, empezando por mi postura física, la respiración y las sensaciones físicas: sonidos, colores, etc.

En vez de estar sentado en el cojín, estaba apoyado en el carro de la compra y, en vez de incienso, tenía los olores del supermercado; se transformó en una experiencia agradable y, cuando me quise dar cuenta, ya estaba fuera. De hecho, sentí dejar una experiencia tan agradable. Al concentrarme en lo que podía hacer, la situación cambió completamente.
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