Recordando a Gurdjieff

En “Recordando a Gurdjieff” (Editorial Sirio), Fritz Peters cuenta su experiencia como interno en el Prieuré en los años 20 y algunos encuentros posteriores con el maestro y sus discípulos en EE.UU. (Gurdjieff murió en 1949):

  • Una de las metas de la escuela era “verse uno mismo tal como los demás lo veían”
  • Siempre hay una razón lógica por la que la gente hace las cosas de cierta manera; es necesario encontrar todas las razones posibles antes de juzgarlos.
  • (En mi conflicto con Miss Madison) si alguno de los dos hubiese sido consciente de su comportamiento y no simplemente una reacción del uno hacia el otro, el problema se hubiera solucionado fácilmente.
  • La principal dificultad del ejercicio de la “observación de sí” era hacerlo sin esperar resultados, observando el comportamiento propio sin comentarios y sin intentar cambiarlo.
  • El hombre verdadero no es bueno ni malo, es solo consciente.
  • El deseo puede ayudar, es como una oración cuando es para otro. Pero cuando es para uno mismo la oración y el deseo no son buenos, solo el trabajo es bueno.
  • Piden consejo pero no desean ayuda, solo desean encontrar lo que quieren de antemano.
  • La política, la religión o cualquier movimiento que trate al hombre en masa son un fracaso; solo es posible el progreso humano a nivel individual. El trabajo de grupo solo es valioso en cuanto ayuda al individuo.
  • En la vida nunca hay una segunda oportunidad, solo hay una oportunidad.
  • Si bien es posible ayudar a otra persona hasta cierto punto, no es posible “hacer” nada por ella. Puedes ayudarle a levantarse, pero solo él puede dar el paso.
  • Aunque se consiga un resultado temporal, luego hay que trabajar mucho más para que los resultados formen parte permanente de uno mismo.
  • Debido a su reputación, la gente rara vez conocía a un individuo llamado Gurdjieff, sino a la imagen que se habían formado de antemano.
  • En realidad, nadie hace preguntas. Es imposible preguntar por algo que no se sabe; por eso sólo doy respuestas que ya conocen. Si le doy una respuesta agradable (que no verdadera) podrá decir que Gurdjieff se la ha dado y no tendrá que responsabilizarse. La educación está al revés: el maestro no hace a los alumnos formular nuevas preguntas, se limita a dar respuestas a viejas preguntas a las que cualquiera puede responder.
  • La señora que da de comer a los pájaros en el parque dice que lo hace porque ama a los pájaros, pero no menciona el placer que eso le proporciona.
  • Cuando él estaba con cualquiera de nosotros, recibíamos toda su atención. No puedo pensar en nada que sea más halagador en las relaciones humanas.

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