voces que escucho

En el transporte público, dos mujeres charlan sin parar.

Oigo la voz de la señora A, quejándose de que han cambiado la ruta de los autobuses. Luego oigo a la señora B, justificando los cambios, que favorecen a muchas personas. La señora A no está de acuerdo y sigue criticando la política municipal.

Luego surge otra voz, dentro de mí, diciendo, impaciente, que a ver si se callan de una vez.

Poco después, otra voz, también en mi cabeza, dice “pero, hombre, no seas así, que hablen de lo que quieran y tú concéntrate en tus asuntos”. Y entonces me pregunto, ¿cuál es mi verdadera voz, cuál de ellas?

¡¡Ninguna!!

Ninguna de ellas es mi verdadera voz: ni las voces de fuera, ni las de mi mente, porque yo no soy el que habla, ¡soy el que escucha!

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