elegir la felicidad

Podemos elegir el punto de vista desde el que vemos las cosas, si nos dejamos llevar por los pensamientos o bien los vemos pasar, como el que se sienta y ve pasar un río: mira, por allí va un pensamiento angustiado, por allá un pensamiento triste, etc. Afortunadamente, construimos en buena parte el mundo que percibimos, por lo que tenemos una gran capacidad para decidir si habrá más felicidad o más desdicha en nuestras vidas.

Esta capacidad se entrena, claro. Y, cuando uno lleva un rato contemplando cómo pasan los pensamientos, surge otra cosa, un sentimiento de serenidad, de paz, de la pura felicidad de estar vivo.

Aunque no basta con la curiosidad de leerlo en un blog; para que funcione, hay que sentarse a hacerlo.

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