desánimo

A veces cunde el desánimo y uno cree que el trabajo no servirá de nada; parece que no avanza, que el esfuerzo es inútil y  todo da igual. Sin embargo, los cambios producen efectos a largo plazo: puede resultar difícil dejar el tabaco, pero unos años después uno ya ni se acuerda, cuando ha arraigado la costumbre de no fumar. El resultado del cambio se aprecia en la salud personal y también en la vida de los pueblos, como podíamos leer el otro día en El País:

      ¿Por qué la provincia de Nogales, en Arizona (Estados Unidos) ha de ser infinitamente más rica que la provincia de Nogales en Sonora (México), si solo una delgadísima frontera las separa? ¿Por qué la hambruna cunde en Corea del Norte mientras que Corea del Sur está por adelantar en su tecnología a Estados Unidos y Japón? Si una se desarrolla y la otra no, es a causa de sus instituciones, no por su riqueza natural.

Aquí hemos escrito –hace ya cuatro años- sobre el método Kaizen, de Robert Maurer, que consiste en hacer cambios pequeñitos, insignificantes, que a la larga producen grandes diferencias.

En cualquier caso, ya sean acciones pequeñas o grandes, hoy puede ser un buen día para hacerlas. Como decía Dogen en el Shobogenzo, a veces esperamos estar en el sitio ideal o las circunstancias favorables, pero el punto de partida puede ser hoy mismo. Si no ahora, ¿cuándo?

¿Qué decisión puedes tomar hoy mismo que marcará una diferencia en tu vida y en la de quienes te rodean?

Anuncios
Esta entrada fue publicada en psicología, zen meditación y etiquetada , , , , , , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente.