no hay méritos

Cuando llegó Bodhidharma, el emperador dijo, en tono solemne:

-He construido dos mil monasterios; he hecho traducir los sutras. ¿Qué méritos tengo?

-Ningún mérito. No hay méritos.

El emperador quería una palmadita en la espalda, pero Bodhidharma –un tipo capaz de estar sentado nueve años mirando a una pared de roca- no se dejaba impresionar fácilmente: sí, sí, en el pasado has construido dos mil templos o has destruido dos mil templos, qué más da, la pregunta es: ¿qué estás haciendo hoy?

Anuncios
Esta entrada fue publicada en zen meditación y etiquetada , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente.