vivir desde dentro o desde fuera

Hay muchas personas con buena salud, éxito social y abundancia económica que, sin embargo, no son felices. Otras lo son, aun viviendo en la pobreza o con una enfermedad incurable. Parece claro que las condiciones materiales, externas, no garantizan la felicidad ni la paz mental.
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Sin embargo, dedicamos mucho más tiempo y energía a mejorar nuestras condiciones externas (un coche nuevo,  una casa más grande, una tele más plana, un móvil más moderno…) que a mejorar las condiciones internas que sí pueden hacernos felices.
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Nos pasamos el día en una actividad frenética, sometidos a una abrumadora catarata de estímulos (publicidad, internet, TV…) y, para solucionar esta vida insatisfactoria, queremos meter a la fuerza más actividades. Como el que está en el fondo de un pozo y, para salir, sólo se le ocurre seguir cavando.
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Hay otra forma de hacer las cosas, cultivando la serenidad, la atención y la paz.
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