nunca se trata de ti

Nunca se trata de ti, sólo se trata de mí: vivo en la niebla que crean mis pensamientos.

El amor auténtico no pone condiciones, no tiene grados, no depende de quién seas o qué hayas hecho. El temor, el asco, el rechazo, la ira, tampoco tienen que ver contigo. Yo te veo adorable; otro, temible: nunca se trata de ti.

Aunque estés delante de mí, sólo reacciono a mis propios pensamientos: ¿cómo podría encontrarte culpable de nada?

Cuando estoy enfadado, son mis pensamientos los que me enfadan. Si me molesta que seas egoísta, es mi egoísmo el que me molesta. Si me cansa que seas torpe, es mi propia torpeza la que me cansa. Así, puedo ser consciente de mis defectos: aunque no te conozco, tu presencia me hace mejor. Cuando se desvanece la culpa, sólo queda gratitud.

Gracias, gracias.

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