meditacion cotidiana

La vida cotidiana nos ofrece numerosas oportunidades para la meditación, no es necesario pasar mucho tiempo mirando la pared de una cueva o sentado bajo una higuera.

Mientras uno va o vuelve del trabajo, haciendo cola en el banco o la panadería, en la consulta del médico o subiendo en ascensor… Casi en cualquier momento podemos dejar de dar energía al parloteo mental y prestar atención  a la forma de respirar.

¿Estoy respirando ahora?… ¿Es un movimiento continuo, o hago pausas?… ¿Se mueve la zona del ombligo, o las clavículas?… ¿Inspiro de golpe o lo hago con suavidad?… ¿Tardo el mismo tiempo en tomar el aire que en soltarlo?…

Esto mismo se puede aplicar a otros procesos, como andar, o bajar escaleras (cómo apoyo el pie, qué longitud tiene cada paso, el giro del tobillo, cuánta fuerza pongo en cada pierna al avanzar o apoyarme…) o al comer (¿me encojo y bajo la cabeza cuando acerco la cuchara? ¿cuánta fuerza pongo al pinchar con el tenedor? ¿mastico cada de vez de forma consciente o engullo con voracidad?…)

En fin, esta meditación cotidiana es tan sencilla como poco frecuente, pero siempre tenemos una puerta abierta: basta con preguntarse ¿cómo estoy respirando ahora?

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