nada

No hay nada que hacer, ningún lugar al que ir.

Una vez entiendes esto, puedes ir a cualquier sitio o hacer lo que sea.

Estas ideas zen parecen juegos de palabras, pero describen la realidad de la forma más sencilla.  Creemos en los pensamientos, en un pensamiento al que llamamos “yo”, en otro al que llamamos “pasado” o “futuro”, y al hacerlo perdemos de vista lo que tenemos delante de la nariz.

No hay nada que perseguir, ni la felicidad, ni la iluminación, ni cualquier otra zanahoria que cuelga del palo de nuestra mente. Nada que buscar, todo está aquí, todo lo que es, es ahora, aquí mismo. No hay que buscar la felicidad, la realización, la iluminación ni ninguna otra tontería; cuando dejas de perseguir zanahorias, aparecen la verdad interior y la alegría de vivir.

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