pensamientos

¿Te has parado a observar cómo surgen tus pensamientos? Sólo hay que sentarse un momento con los ojos cerrados y observar cómo surge y se desvanece cada uno de ellos, como delfines que saltan fuera de la inconsciencia y vuelven a sumergirse poco después.

Dos reflexiones:

1. ¿Quién es el que observa esos pensamientos?

2. Por poco que uno se fije, es evidente que los pensamientos aparecen sin ningún control de la conciencia. No puedes saber cuándo aparece otro pensamiento, ni en qué consistirá. Cada día tenemos miles de pensamientos inútiles y repetitivos (como un subproducto o ruido mental) que nos alejan del momento presente, el único que existe. No controlamos en absoluto su aparición, aunque el ego se atribuye el dudoso mérito de producirlos.

Entonces, es preferible no hacerle mucho caso a esa corriente de pensamientos inútiles, y dejarlos pasar sin que nos afecten: mira, ahí llega un pensamiento asustado… y como llega, se va; fíjate, cómo aparece un pensamiento enojado ¡y cómo desaparece! Como el que está asomado a un balcón y ve los coches pasar.

Así podemos descubrir cómo, debajo de la capa de pensamientos basura, surge pura y limpia nuestra auténtica voz interior. Es fácil, sólo hay que ponerse a hacerlo.

Más trabajo, más dinero o más consumo no te van a dar la felicidad, pero siempre puedes prestarle atención a tu voz interior. Es tan fácil… sólo hay que hacerlo.

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