Buda (Deepak Chopra)

Buda, una novela de Deepak Chopra (Ed. Suma de letras):

Cuando te sientas confundido o cuando alguien trate de convertirte en algo que no eres, regresa a este árbol. Siéntate y cierra los ojos. Espera el silencio. No hagas nada para que venga. Vendrá por sí solo.

Sus poderes fluían desde el otro lado del silencio, donde la mente hace que todo sea posible.

No puedo ser un enemigo del mal, porque el mal no es más que una faceta del bien. Una faceta que nadie ve.

Una túnica de color azafrán no te exime del deseo, y el deseo es lo que te ha mantenido prisionero.

¿Y si no hay vida santa? Veréis, incluso la santidad se ha convertido en alimento para vuestro ego. Queréis ser diferentes. Queréis estar a salvo. Queréis tener esperanza… esas cosas son sueños que os adormecen.

Vosotros tenéis miedo a la muerte, como lo tuve yo, y por eso inventáis cualquier historia que alivie nuestros temores y, después de un tiempo, os creéis esa historia, por más que haya venido de vuestra propia mente.

No existe la vida santa. No existe una guerra entre el bien y el mal. No existen el pecado ni la redención. Al verdadero ser que sois no le importa ninguna de esas cosas. Pero sí le importa al falso ser que sois, el que cree en el yo aparte. Habéis tratado de llevar al yo aparte, con toda su soledad y ansiedad y orgullo, a las puertas de la iluminación. Pero jamás las atravesará, porque es un fantasma.

Mira el bosque. Lo atravesamos todos los días y creemos que es el mismo. Pero no hay ni una hoja que sea la misma que ayer. Cada partícula de tierra, cada planta y cada animal cambian constantemente. No puedes alcanzar la iluminación como la persona aparte que crees que eres, porque esa persona ya ha desaparecido, junto con todo lo de ayer.

Una vez que reconocí que jamás sería completamente bueno ni estaría libre de pecado, algo cambió dentro de mí. Ya no me distraía la guerra; mi atención podía centrarse en otra cosa. Se centró más allá de mi cuerpo, y vi quién soy de verdad. No soy un guerrero. No soy un prisionero del deseo. Esas cosas van y vienen. Me pregunté a mí mismo: “¿Quién está mirando la guerra? ¿A quién recurro cuando pasa el dolor o cuando se termina el placer? ¿A quién le contenta ser y nada más?

El fuego de la pasión se extingue tarde o temprano. Entonces escarbas entre las cenizas y encuentras una gema. La tomas; la miras con incredulidad. La gema siempre estuvo dentro de ti. Es tuya, para siempre. Es Buda.

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