el falso maestro y el verdadero

El falso maestro utiliza el miedo y te pone límites: no hagas esto, no pruebes aquello. Desprecia lo que desconoce y pretende ser la única fuente de conocimiento de sus discípulos, a los que controla amenazándolos o haciéndoles sentirse culpables. Con la herramienta del miedo, el falso maestro te recorta como a un bonsái. Si le preguntas por qué, te dice “porque lo digo yo”, o “porque lo decía mi maestro”.

El maestro verdadero enseña amor, no te limita, no pretende ser la única fuente de sabiduría y, si no sabe algo, lo admite sin problemas. Es una plataforma de amor que te sustenta y te anima a emprender el vuelo.

El falso maestro enseña que la única verdad está en sus palabras; el maestro verdadero, que la verdad está en tu propio corazón.

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