cómo cambiar: el método del sungazing

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Templos en Bagan, Birmania. 101lugaresincreibles.com

Cambiar es difícil. Bueno, en realidad siempre estamos cambiando, lo difícil es hacerlo conscientemente, controlando: hay factores azarosos, nuestras propias creencias, las expectativas de los demás, el miedo al éxito… que nos impiden cambiar como quisiéramos.

Ya hemos escrito aquí en varias ocasiones sobre la dificultad de cambiar (Propósitos de Año Nuevo, Kaizen: cambio fácil, Coaching por la cara, Sin excusas, etc.) y las formas de hacerlo. Sin embargo, hace poco he conocido un nuevo método -parecido al al kaizen– que por su sencillez y eficacia quisiera compartir.

Este verano ha tenido un gran éxito la gira de conferencias que ha dado por España Hira Ratan Manek, un indio de 72 años que enseña el sungazing, una especie de meditación o variedad de yoga que consiste en contemplar el sol a unas horas determinadas. Los interesados en el sungazing pueden encontrar páginas web, foros o blogs dedicados a esta forma de mirar el sol. Pero a lo que voy es a su genial método.

Ponerse a meditar puede ser muy duro, sobre todo al principio. Recuerdo la primera vez que fui a un dojo a hacer zazen: me explicaron brevemente las normas y me hicieron sentar media hora. ¡Qué dolor de rodillas! Después de un breve kinhin -apenas pude levantarme a hacerlo- otra media hora de zazen. Algún día llegamos a 50 minutos. No recuerdo la fecha en que empecé ni quién estaba en el dojo, ni qué otras cosas hice ese día, pero jamás olvidaré el horroroso dolor en las rodillas. ¿Por qué adquirir un hábito tiene que ser tan doloroso?

Tampoco quiero insistir ahora en el papel que juega el dolor en la meditación zen, ni en cómo algo tan suave como el taoísmo y el budismo se convirtieron, tras una etapa de depuración chan, en el zen actual, después de sumergirse en el disciplinado perfeccionismo militarista que impregna la cultura nipona.

A lo que voy es que algunos métodos de meditación imponen unas barreras de entrada que dificultan su acceso a la mayoría de las personas, mientras que otros, como el sungazing, son tan fáciles que resultan asequibles para todos y, además, se pueden aplicar a cualquier situación de la vida de modo que prácticamente aseguran el éxito.

El sungazing consiste básicamente en meditar 10 segundos. ¿Quién no puede hacer meditación durante 10 segundos? Meditación, o cualquier otro hábito que pretendamos adquirir: ¿quién no puede aplazar 10 segundos el momento de fumar, de comer chocolate, de mostrarse impaciente o decir una estupidez, quién no puede ser amable durante 10 segundos?

Pues consiste en eso, en hacer el ejercicio durante 10 segundos; al día siguiente se le añaden 10 segundos más, y así sucesivamente. Si algún día no puedes hacerlo, no hay problema: cuando puedas, sigues por donde ibas, como si nada hubiera pasado, y si 10 segundos te parecen demasiado, puedes hacerlo de 5 en 5 segundos. ¿Alguien no puede meditar durante 5 segundos ? ¿Alguien no puede hacer cualquier cosa durante 5 segundos?

Hacer las cosas tan sencillas y tan poco a poco es una forma de asegurar el éxito a largo plazo en cualquier actividad, adquirir hábitos positivos y conseguir nuestros propósitos. Puedes probarlo hoy mismo.

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