y nos vamos muriendo

Últimamente se ha muerto media docena de personas a las que conocía, con las que había trabajado o a las que había querido. Terrible. Aunque no nos duele su muerte, sino la soledad que se nos queda. Y el miedo. Los amigos se van muriendo y la vida sigue su curso. Algún día nos tocará a nosotros y la vida seguirá su curso…

Carlos Castaneda se refería a la muerte como la consejera que camina siempre a nuestro lado, a la distancia de un brazo, y a la que podemos recurrir en cualquier momento: teniendo en cuenta lo breve que es la vida ¿merece la pena irritarse por esto? ¿gastar tiempo en eso? ¿hacer aquello? La muerte como consejera nos permite hacer un uso inteligente del Principio de Pareto.

Si hoy fuera mi último día, ¿qué no quiero dejar sin hacer? Quizá es algo sencillo, como escuchar una vieja canción o decirle a alguien ”te quiero”. Si no daña a nadie y no nos perjudica a largo plazo ¿por qué no hacerlo hoy?

En fin, como dijo Gandhi: ”Vive como si fueras a morir mañana. Aprende como si no fueras a morir nunca.” O el propio Castañeda: ”que cada uno de tus actos sea tu última batalla sobre la tierra”.

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