ángeles

Los ángeles pueden volar porque se toman a sí mismos a la ligera. Nada nos vuelve más pesados y torpes que creernos importantes. Solemos olvidarnos de que esta vida es sólo una representación teatral, una especie de juego, y el mayor problema de la humanidad es que nos identificamos tanto con nuestro papel que llegamos a creernos que somos él.

Lo cuenta David García Walker, en Los efectos terapéuticos del humor y de la risa, Editorial Sirio.

Bienaventurados los que son capaces de reírse de ellos mismos, porque nunca se aburrirán.

Shirley McLaine

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