darle la vuelta al problema

Después de haber dedicado dos entradas del blog a entrenar al elefante y a los elefantes de color rosa, y ya que no hay dos sin tres, vamos a dedicar otro artículo a tan noble animal (aunque esto empieza a parecer un circo).

Bien, ya sabemos que al insistir en no pensar en elefantes de color rosa (o en cualquier problema), sólo conseguimos traerlo a la conciencia y hacerlo más grande (y ¿quién quiere un elefante rosa gigante, con el tamaño actual que tienen los pisos?). Por ejemplo, ¿te acuerdas de aquel día que ibas en coche y llovía y todo el cielo estaba saturado de un color gris plomizo, hasta que de repente salió el sol, los campos se vieron más verdes y un enorme arco iris de colores brillantes cubrió el cielo? Bueno, no sé si lo recuerdas, pero al pensar en el coche, la lluvia, los campos verdes y el arco iris brillante, has dejado de pensar en los dichosos elefantes de color rosa. Pues igual con cualquier problema.

arcoiriAl tratar con un problema o preocupación, si no estamos trabajando en él para darle una solución operativa, lo único que hacemos es darle vueltas en la cabeza inútilmente y hacerlo más gordo. (¿Y quién quiere en casa un elefante obeso…?).

Una estrategia eficaz es darle la vuelta al problema, centrándonos en lo que sentimos. Por ejemplo, vamos a una cita, él se retrasa, no podemos llamarlo ni hacer otra cosa que decidir si esperar o marcharnos. No sirve de nada marear la situación (¿por qué se retrasa? ¿le habrá pasado algo? ¿estará con otra? ¿habrá sufrido un accidente?), sino darle la vuelta, imaginar una solución feliz y permitirnos sentir la alegría del reencuentro.

O, si estamos preocupados por la suerte de un ser querido, por nuestro futuro económico, laboral o cualquier situación difícil, una vez tomada la decisión operativa, no tiene sentido peocuparse más, entonces le damos la vuelta al problema y nos centramos en la alegría, la felicidad y la satisfacción de sentir que las cosas salen lo mejor posible (la operación quirúrgica termina bien, nos dan el trabajo, tenemos dinero de sobra, etc. etc.) y estamos unos minutos visualizando la situación resuelta de forma ideal y sintiendo esa felicidad de que las cosas han salido bien.

Después, cuando nos hemos llenado del sentimiento de felicidad y satisfacción, damos gracias y con ese sentimiento de gratitud de que la vida es perfecta tal como es, podemos seguir con nuestros asuntos en paz.

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