Propósitos de Año Nuevo: cómo cambiar

Dejar de fumar es fácil, yo lo he hecho miles de veces
Mark Twain

Esta época de renovación y solsticio es propensa a los buenos propósitos (ir al gimnasio, comer más sano, aprender inglés…) que raramente sobreviven a la primavera. Algunas ideas para conseguirlo:

1. Poner atención

La mayor parte de nuestra conducta es consecuencia de unos hábitos que hemos adquirido sin darnos cuenta. ¿Alguien se acuerda de cómo empezó a beber, a fumar o a ir al bingo? Así que, para cambiar, es preciso ponerle más conciencia a todo el proceso: donde se pone la atención, va la energía. Desarrollando la atención, aumenta el poder.

2. La casilla de salida

Lo primero es saber dónde estás, conocer con precisión el punto de partida: peso 84 kilos, el único ejercicio que hago es correr cada mañana hasta la parada de autobús, fumo 25 a 32 cigarrillos al día, y los momentos en que suelo fumar son…

Esto te permitirá también atacar a los estímulos precursores o disparadores de la conducta indeseable, y sustituirlos por otros: si bebes o juegas a las máquinas o comes bombones cuando estás con esta persona o en ese bar, etc.

Acepta la realidad como es y a partir de ahí podrás cambiarla. No resistas al problema, no huyas de él, acéptalo, conócelo bien, ámalo si puedes y empieza a modificarlo desde dentro para llegar a la meta deseada.

3. La meta

“Adelgazar” no es un objetivo, “pesar menos” tampoco. “Pesar 72 kilos el 1 de febrero”, sí es un objetivo, algo que un observador imparcial pueda saber con certeza si se ha alcanzado o no.

Un objetivo grande se puede desglosar en metas parciales: llegar a un peso de 80 Kg. el 1 de febrero, 76 Kg. el 1 de febrero y 72 Kg. el 1 de marzo. (Sobre esto escribo más adelante).

Es mejor que sean pocos objetivos, quizá uno principal o dos, uno personal y otro profesional, y atacarlos masivamente, evitando la dispersión. Si son varios, armonizarlos, ya sean sucesivos o simultáneos; por ejemplo, en enero ir al gimnasio tres veces en semana, en febrero dejar el tabaco, en marzo dejar de comer patatas fritas y bebidas gaseosas, sustituyéndolas por comida mas sana: todos ellos son coherentes para construir una vida más saludable.

¿Por qué quieres conseguirlo? ¿Qué ventajas te proporcionará? ¿Cómo cambiará tu vida si lo consigues? ¿Prefieres realmente el nuevo estilo de vida que supone? ¿Otro objetivo que requiera menos esfuerzo podría satisfacer tus necesidades? ¿Cuál es su coste de oportunidad, es decir, a qué tendrías que renunciar para conseguirlo? ¿Merece la pena dedicarle ese tiempo y esfuerzo?

Trabaja en tus propias metas, no en las de tu marido, tu jefe o el obispo. No trates de contentar o impresionar a nadie. Trabaja en algo que te ilusione, que merezca el esfuerzo, y que sea bueno a largo plazo, en un “camino con corazón”.

4. Comprometerse públicamente

Cuéntaselo a tus amigos y, sobre todo, a tus enemigos. Díselo a tu suegra, al panadero, a la vecina del 5º y a todo el Departamento comercial. Publícalo en el blog y cuéntaselo a la más odiosa de tus cuñadas 🙂 Así estarás atrapado y no tendrás más remedio que echarle valor.

5. Sustituir los hábitos con otros

Si quieres dejar de ir con mujeres malas, ¡prueba a ir con hombres! o, si quieres dejar de comer en exceso, ¡empieza a fumar! 🙂 Funcionamos a base de hábitos y, cuando se está habituado, es tan fácil levantarse a una hora como a otra, fumar como no fumar, lo sé por experiencia. Cuando llevas un tiempo sin fumar, es mucho más fácil seguir sin fumar que volver a hacerlo. A veces los nuevos hábitos tienen sus complicaciones, como sustituir la heroína por metadona o los cigarrillos por caramelos, por lo que es bueno que sean congruentes con nuestros objetivos a largo plazo y, si se puede, incompatibles con el viejo hábito. Por ejemplo, para evitar el primer cigarro después de comer, aprovecha ese momento para sacar al perro, dar un paseo, etc.

También hay que buscar los beneficios secundarios de los viejos hábitos (de beber, fumar, o comer dulces) y encontrar la forma de obtenerlos con los nuevos hábitos.

6. Vivir una aventura

No quejarse de lo negativo, sino centrarse en los aspectos positivos de la situación: “estoy cansado” significa “necesito más energía”, es mejor concentrarse en adquirir energía que en sufrir el cansancio.

Diviértete, disfruta de todos los aspectos del proceso, no te castigues, disfruta la aventura. Estás dejando una vida monótona para vivir otra más colorida e interesante. Cada mañana, al despertar, recuerda lo que dice el Dalai Lama:

Hoy tengo la suerte de haber despertado, estoy vivo, tengo por delante una preciosa vida humana que no voy a desperdiciar.

7. No te engañes

Recuerdo, cuando era monitor de taichi, a algunos clientes que venían un par de semanas a primeros de año y luego lo dejaban, aunque, eso sí, pagaban puntualmente cada mes, para sentir que estaban haciendo algo y poder decir a sus amistades “sí, hago ejercicio, llevo seis meses haciendo taichi”, cuando en realidad llevaban seis meses pagando cuotas.

8. Visualizar

Muy importante. Sobre esto hay muchos libros (el último que he leído es Tu poder invisible, de Geneviveve Behrend, Ed. Obelisco), y también algunos métodos muy buenos (como el Método Silva): dedica unos minutos (dos o tres veces al día) a visualizar la nueva situación, por ejemplo, tu respiración amplia y los pulmones rosados y limpios de tabaco, o una figura esbelta y ágil con 18 Kg. menos, o hablando en un inglés fluido con las chicas de la discoteca o con las dependientas de la 5ª Avenida. Visualízalo a menudo y algún día podrás vivirlo.

9. Hazlo, aunque no sea perfecto

No hay que hacerlo perfecto desde el principio. Sólo tienes que ponerte en marcha, actuar. Vas aprendiendo a medida que lo haces; fíjate en un niño que aprende a andar: se levanta y vuelve a caer, camina con dificultad, pero cada vez mejor. Nadie nace sabiendo, todos cometemos errores: tú, yo, Gandhi, Buda, incluso tu propio jefe 🙂  Sigue mejorando, y celebra cada avance, aunque sea pequeño.

10. El Día “D”

Algún día tienes que empezar: tendrás que ir al gimnasio, dejar de fumar o salir a correr. Plantéalo como el objetivo de un día: hoy no voy a fumar. Si te dices “no volveré a fumar el resto de mi vida” puede ser muy duro, pero sólo por hoy no voy a fumar” es más asequible y, cuando consigas hacerlo tres días seguidos, será mucho más fácil.

11. Dudas

Seguro que las tendrás, pero lo importante es centrarte en tus objetivos. Si la traidora voz interna te dice “no podrás lograrlo, es muy difícil, no estás hecho para eso”, pregúntate: ¿Hay alguien que lo haya conseguido? Sí, muchas personas han adelgazado 15 kilos, o dejaron de fumar, o aprendieron inglés. Sí, hay mucha gente que lo ha logrado, seguro que conoces a alguien, o puedes encontrarlos en internet. Ellos pudieron y tú también.

12. Periodos naturales

Como cuando se dice “el lunes empiezo el régimen”. Es creencia común que un hábito se cambia en 21 días, supongo que es fácil para hábitos simples como dejar las llaves del coche en un sitio u otro, y más complicado para hábitos complejos, como encogerse y ponerse en tensión cuando uno entra en el despacho del jefe. En cualquier caso, utilizar periodos naturales (como los meses) facilita el trabajo.

13. Ataque masivo

Ataca el tema desde todos los lados, como a un fuerte del Oeste: si vas a dejar de fumar, toma chicle sin azúcar, lee sobre el tema (el libro famoso de Allen Carr, informes médicos, páginas web), prueba métodos ortodoxos (como los parches de nicotina) o alternativos (hierbas, acupuntura, homeopatía), antiguos (como la hipnosis), o recientes (láser), o grupos de apoyo, crea hábitos incompatibles (como salir a correr o incluso meterte en el cine si no aguantas más), haz todo lo que se te ocurra para que sea más fácil.

Si te vas a levantar más temprano, ve a dormir más temprano, pon el despertador lejos de la cama (en otra habitación), y la alarma del móvil 5 minutos después, programa el ordenador para que se encienda tocando la Cabalgata de las valkirias a todo volumen, vete directo a lavarte con agua fría y piensa la noche anterior qué vas a hacer en cuanto te despiertes.

Envíate recuerdos masivos: programa el correo electrónico (por ejemplo, con Google Calendar) para que te envíe mensajes cada día, o varias veces al día, programa la agenda el móvil para que te envíe mensajes, incluso programa a tu suegra o a tu compañero de despacho para que te pregunten por ello con frecuencia. Pon un fondo de pantalla o un salvapantallas con mensajes que te recuerden tus objetivos, coloca un póster en un sitio visible, hojas amarillas post-it, imanes en la nevera, crea un lema, eslogan o un mantra, y todo lo que se te ocurra.

Si buscas un poco, encontrarás métodos muy diversos: desde la vieja receta feng shui de escribir 49 veces nuestra lista de objetivos, firmada 49 veces con nuestra firma de prosperidad, quemando después el papel (durante 49 días), hasta los extraños y abundantes métodos de Gurdjeff para recordarse a uno mismo: pegar un guisante con esparadrapo en la mano, ponerse una china en el zapato, atarse dos dedos… hay muchas formas de hacerlo y, sobre todo, ten unos sueños tan grandes que no puedas perderlos de vista mientras los persigues.

14. Escríbelo

Lleva un diario en el que anotes la experiencia de cada día, las dificultades que has encontrado, tus avances, etc. Escríbelo en un cuaderno de papel, en un procesador de texto o en un blog, pero escríbelo, de modo que puedas recapitular las experiencias de cada día, y consultarlo cuando sea necesario.

15. Perseverancia

Si no has ido al gimnasio, analiza por qué, y ve mañana. No te castigues por no ser implacable, concéntrate en las soluciones, y aplícalas. El fracaso es tu amigo, te ayuda a mejorar. El que no encuentra dificultades, no aprende nada. Winston  Churchil decía: “El éxito consiste en ir de fracaso en fracaso sin perder el entusiasmo”, y Samuel Beckett: “Da igual. Prueba otra vez. Fracasa otra vez. Fracasa mejor”. O, como dicen en Japón: “Caer siete veces, levantarse ocho”.

16. Hazlo ahora

El mejor momento es ahora. En realidad, ahora es el único momento que existe, el único en que puedes hacer algo. No hace falta que dejes de fumar ahora mismo -si puedes hacerlo, mejor- pero siempre puedes hacer algo. Puedes empezar a anotar cuántos cigarrillos fumas, o buscar qué gimnasios hay en tu barrio, o relajarte y visualizar cómo estarás con 20 kilos menos. Siempre puedes hacer algo y el mejor momento es ahora. Si no tienes tiempo, puedes establecer ahora una cita contigo mismo en la que te dedicarás a lograr este objetivo. Es tu vida, acepta el reto. Nunca vas a tener la oportunidad de volver a este momento. ¿Vas a aprovechar el día de hoy, este año nuevo, esta vida? ¿Qué vas a hacer ahora mismo?

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