Navidad

Por si alguien no se había dado cuenta, estamos en Navidad. (¡¡Socorro… hay un gordo de rojo colgado en mi ventana!!). ¿Qué significa la Navidad, a estas alturas? Podemos reflexionar sobre esto, ya sea uno budista, agnóstico, ateo, crea que sólo celebramos el solsticio de invierno, o esté convencido de que el dueño del universo bajó al Sinaí a firmar en exclusiva con unos nómadas del desierto.

En estas fechas celebramos el nacimiento de un niño, en Palestina, hace dos mil y pico años, que es considerado de forma diferente por los cristianos, gnósticos, judíos, musulmanes y, en realidad, por cada uno de nosotros. ¿Qué podemos decir de su mensaje? No voy a tratar de resumirlo, un tema del que se han escrito miles de libros; puestos a mencionar un aspecto de su enseñanza, destacaría el “Reino de Dios” (venga a nosotros tu reino…) que, según lo entiendo, está dentro de nosotros -de todos nosotros- aunque, para acceder a él, hemos de cambiar algo en nuestro interior. ¿Qué? Lo dice Mateo (18, 1-3):

En aquel momento se acercaron los discípulos a Jesús diciendo: ¿Quién será el más grande en el reino de los cielos? Él, llamando a un niño, lo puso en medio de ellos y dijo: en verdad os digo, si no os volvéis y os hacéis como niños, no entraréis en el reino de los cielos.

Ahí queda eso. El que tenga oídos, que oiga.

Anuncios
Esta entrada fue publicada en psicología, zen meditación y etiquetada , , , , . Guarda el enlace permanente.