alimento

Cada vez somos más conscientes de los efectos de nuestros hábitos de comida y así percibimos con claridad la gran diferencia que supone, por ejemplo, cenar fruta o ensalada, o bien comernos cada noche una hamburguesa con patatas fritas y refresco, sobre todo si consideramos sus repercusiones a largo plazo (obesidad, caries, colesterol, diabetes…)

Del mismo modo, es muy útil plantearnos con qué alimentamos nuestra mente y los efectos que esto puede tener a largo plazo, empezando por esa inane programación televisiva, que nos contamina con unos telediarios llenos de crímenes, guerras y catástrofes…

Viñeta de JR.Mora, publicada en La Kodorniz

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