reencarnación

Hay nueve razones para reencarnarse. Una es el sexo. Las otras ocho no importan. (George Burns)

¿A alguien le gustaría reencarnarse? ¿Aquí? Entre todos los mundos posibles, ¿precisamente en éste? Creo que la reencarnación está quedando un poco antigua, como algunos conceptos de paraíso, que ahora nos parecen bastante simples: el de los vikingos (con las valkirias, y saliendo a combatir cada día) o el de los musulmanes: 72 vírgenes por cabeza, ríos de leche y miel…

Incluso el infierno de Dante se ha quedado corto después de los campos de concentración y gulag del siglo pasado.

Yo no entiendo mucho de reencarnación, la verdad. Vi una vez un documental en que algunos niños de la India recordaban vidas pasadas, y era impresionante. Creo que hay una edad mágica en que los niños más sensibles ven ángeles de la guarda (en nuestra cultura), en EE. UU. juegan con el “amigo imaginario” (o juegan a bombardear al enemigo imaginario) y en la India recuerdan vidas pasadas. Luego se impone el colegio y las normas sociales y todo se olvida.

Al fondo está, agazapado, el miedo. Sí, el Miedo con M grande, el Gran Miedo a la Muerte. Si uno disfruta de una economía pudiente, procura tener unos ahorrillos para imprevistos y, los más exigentes, también unos ahorrillos espirituales. De ahí a la compra de indulgencias sólo hay un paso.

Si eres bueno –y pagas puntualmente a tu iglesia– irás al cielo (o a retozar con las valkirias, o con las setenta y dos vírgenes, etc.) o te reencarnarás en un hermoso, noble y rico brahmán, y si eres malo irás al infierno (además de fuego ¿habrá euribor en el infierno), o te reencarnarás en una rata, un insecto (o un concejal de urbanismo). Y, desde luego, olvídate de las setenta y dos vírgenes.

Me parece simple. Cuentos para niños. Hace dos mil quinientos años, Jenófanes (¿aún se estudia filosofía en los colegios?) ya se dio cuenta de que los etíopes imaginaban a sus dioses chatos y negros, mientras que los dioses tracios eran de ojos azules, y pensaba que los caballos tendrían dioses con figura de caballo. Del mismo modo, creemos que lo mejor –y lo peor– que nos puede pasar es volver a este mundo. Además, claro, que no tiene sentido preocuparse por algo que podría suceder -o no- en un futuro hipotético.

Epicuro (otro sabio de la antigua Grecia) dijo que contra todo lo que es extraño cabe procurarse seguridad, pero la muerte hace que los humanos habitemos en una ciudad sin murallas.

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