presencia

Cuando el Buda Shakyamuni estaba en este mundo, su simple presencia era suficiente enseñanza. Incluso sin sermones -que son vagos y a menudo equívocos- su persona era ya un sermón perfecto y una perfecta influencia. La gente apreciaba la persona de Shakyamuni, no la lógica de sus argumentos.

Kodo Sawaki

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