aceptación

Quizá al escribir sobre pensamientos inútiles y repetitivos (el ruido de la mente), puede interpretarse como una actitud negativa hacia nuestros propios pensamientos, que sería mejor controlar, ejercer cierta presión para tratar de eliminarlos. No es así, en absoluto. Como dice Byron Katie, “aprendemos a recibir los pensamientos con los brazos abiertos” y luego los dejamos ir con los brazos abiertos.

Aceptamos nuestros pensamientos, igual que la bilis o el color de los ojos, no luchamos contra ellos, sino que evitamos que nos arrastren a su mundo ficticio, sin montar un drama. Los aceptamos  como lo que son, manifestaciones superficiales de la mente, pues en el fondo sólo hay paz. Aceptamos lo que es sin echarle más leña al fuego.

La aceptación no es resignación. Como dice Katie: ¿Qué es más poderoso? “Ojalá no hubiera perdido mi trabajo”, o “he perdido mi trabajo, ¿qué puedo hacer ahora?”

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7 Respuestas a aceptación

  1. David dijo:

    También es importante contar con una gran dosis de paciencia para no frustrarse ante la aparición de estos pensamientos repetitivos.

    • humorzen dijo:

      ¿Por qué frustrase? Hay que contar con ellos, siempre van a aparecer, hay que esperarlos con los brazos abiertos, con atención, como el gato ante una ratonera.
      Un cordial saludo

  2. David dijo:

    Bueno yo lo veo así, esos pensamientos repetitivos y ruido mental son como aquel invitado que no queremos que entre a nuestra casa por que va hacer algún desorden o travesura. Me siento muy identificado con lo que dices, abrirles la puerta y dejarlos pasar, soltar ese peso, pero no se puede obviar que después que han dejado sus cochinadas en la casa de uno y se van, hay que volver a ordernar lo que han dejado sucio ( por lo menos es lo que me pasa a mi) entonces me refiero a que no hay que dejarse frustrar por esta tarea de volver a dejar todo limpio ( o retomar el equilibro en mi caso).

    • jl dijo:

      Me gusta la metáfora “cochinadas y travesuras” para los pensamientos repetitivos, porque los hace aparecer como niños jugando: no es para ponerse con ellos a revolver cuando vienen en jauría, pero tampoco diría que es “frustración” lo que siento al arreglar sus desmanes, por cansino que resulte a veces…

  3. esoliloquio dijo:

    También ocurre a veces que los invitados que no queremos dejar entrar resultan ser unos excelentes invitados, sobretodo si dejamos de temer que nos lo dejen todo perdido y los recibimos como una oportunidad, bien dispuestos.
    Pienso que, a veces, nuestra predisposición condiciona el resultado.
    En todo caso, sabremos retomar nuestro equilibrio.

  4. Olivia dijo:

    Cuando hice meditación me enseñaron a no pelearme con esos tipos de pensamientos que aparecían en mi mente. Para aquietar la mente lo mejor es no pelearse con ellos y dejarlos irse como llegaron. Para eso no hay que alimentarlos y así no tendrán tiempo de dejar ningún desorden en la casa. Me vino muy bien leer esta entrada. He recaído al cigarro después de dos años de abstinencia y debo reestructurar mi decisión y buscar las armas necesarias para liberarme de vuelta. El no pelearme con estos pensamientos que me producen ansiedad es una muy buena herramienta. Gracias y saludos!

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