Sigo leyendo Mil nombres para el gozo (Byron Katie), de una sabiduría deslumbradora:
El Trabajo es maravilloso porque te deja con lo real más allá de todas las respuestas. Te deja sin ningún concepto sobre quién deberías ser. No hay modelos, no hay ideales; la meta no es ser sabio ni espiritual. Simplemente te percatas de lo que es: “en vez de ser espiritual, sé honesto”. La verdad no respeta la espiritualidad, sólo se respeta a sí misma, tal y como aparece ahora. Y no es seria, es Dios riéndose de la broma cósmica.