La gente puede tener razones perfectamente buenas para justificar una conducta que para nosotros es negativa. Aun cuando para nosotros, como observadores, resulte difícil discernir sus razones, la gente rara vez es intencionalmente mezquina, inexorable, exigente, inflexible, reservada, negligente, indiscreta, irreflexibla o quisquillosa, por ejemplo. Nadie trata de cultivar cualidades desagradables. Tome la misma lista e imagínese en una situación en la cual esa palabra fuera aplicada a usted.
Lo cuenta Ellen J. Langer en Mindfulness. La conciencia plena. (Paidós).
Yo también lo pienso así.
Perdemos demasiado tiempo clasificando a la gente en buenos y malos.
Un saludo